Un feedlot profesional de terneros de la raza Holstein, manejado por la Cooperativa Uncoga en Argentina, luego envía la carne producida para su red de carnicerías en la ciudad de Rafaela. Bichos de Campo cuenta cómo es el manejo de los terneros “bolita” en los corrales de engorde.
Es el primer feedlot cooperativo, que comenzó en marzo de 2025 buscando qué hacer con los terneros machos en los tambos y surge como alternativa para que los productores puedan agregarle valor al ternero Holstein.
La valorización de la carne vacuna ha sido acelerada en los últimos tiempos y confirmó a quienes idearon este proyecto en Uncoga que esta es una buena apuesta, sobre todo con animales que hayan tenido un buen levante. A la cooperativa le conviene recibir animales de mayor peso para llevarlos directamente a un peso adecuado de faena.
Antes de este proyecto, las carnicerías se proveían con animales de las razas Brangus y Bradford y desde octubre del año pasado se abastecen al 100% con novillos Holstein bien terminados que tienen buena aceptación del cliente.
El proceso de engorde
El ciclo es un poco más largo que el del ganado de color. Tienen un promedio entre 140 y 150 días, tratan de adquirir lotes homogéneos de terneros –entre 180 y 210 kilos–, aunque se comportan muy bien con pesos inferiores; lo que mejor resultado ha dado es el engorde de animales castrados y con un antecedente de buen levante, que es lo que permite que el animal se exprese en un 100% en los corrales.
Arrancan con un peso de faena de alrededor de 400 kilos netos, pero han mejorado el sistema de engorde y hoy están en alrededor de 370 kilos netos, con buen rendimiento promedio y muy buena terminación. Lucas Colombero, el veterinario a cargo, dice que entre 25 y 28% tienen grasa B1 –una tipificación que hace el frigorífico sobre la grasa de cobertura–, un plus muy importante para el Holstein en Argentina. “Si logramos un novillo con grasa C1 es ya es suficiente, pero tener ese plus extra lo hace mucho más vendible en la carnicería”.
Según Colombero, la tasa de conversión de alimentos en carne no tiene nada que envidiarles a las razas tradicionales carniceras. “Empezamos con conversiones de 7 a 7,3, y hoy estamos en 6,3 a 6,5”.
¿Cuáles son las claves de esa mejora en la conversión? “La calidad genética de los animales y el levante, o sea, que llegue un buen animal”, enfatizó el profesional
¿La nutrición cambia respecto de un feedlot convencional?
Un poco debido a los ciclos más largos. El animal tiene 21 días de adaptación, y después recibe una ración muy alta de maíz para evitar que se vaya en hueso o altura. Controlan la acidosis y manejan la formulación de la ración observando los corrales todos los días, con el análisis de materia fecal y mirando los comederos.
El principal desafío es la sanidad. Es un animal en el que se desencadenan neumonías ante cualquier factor climático extremo. Por eso es muy importante que llegue bien criado y con buena sanidad de origen. El diagnóstico temprano en el corral ha permitido reducir la mortandad aún con altos índices de temperatura y humedad.
En la Cooperativa Uncoga producen novillos livianos, de unos 400 kilos, que es el que consume el mercado argentino. ¿Se puede pensar en este sistema de feedlot para echar más kilos y lograr animales de mayor peso? “Sí, perfectamente. Hay distintos biotipos de Holstein, el más americano y el más frisón. Con ese animal más americano, llevamos 30 o 35 novillos a entre 450 y 480 kilos, y respondieron muy bien. En carnicería tuvieron muy buena aceptación también. Quizás habría que comenzar el engorde con un poco más de kilos, no los 180/200 kilos que buscamos, sino quizás entre 250/270 kilos, para tener números eficientes y que sea realmente rentable”.
Tras poco más de un año de pruebas, Colombero dice que el sistema funciona. “Las ganas están, los números cierran. Vemos un futuro importante en esto”, resume. El feedlot de Uncoga tiene capacidad para encerrar 1.000 terneros Holstein y ya piensan en cómo ampliarlo.


