El Departamento de Agricultura de Estados Unidos –USDA– estima que en ese país el precio de la carne de res al consumidor subirá entre 10% y 18% en los próximos meses y que es muy posible que el precio se mantenga así por el resto del año.
La causa la explica en la continua reducción del hato bovino estadounidense derivado de la falta de exportación de animales en pie desde México, la presencia de sequía en varias zonas ganaderas y la elevada demanda de esta proteína.
Los precios continúan al alza desde 2025
Si bien los precios de otros alimentos en Estados Unidos se han estabilizado, la carne de res no presenta la misma tendencia. De acuerdo con información del Banco de la Reserva Federal de San Luis, durante marzo, el precio de la carne molida de res se ubicó en 6.7 dólares por libra, lo que significó un alza interanual de 16%.
En contraste, este mismo alimento tenía un precio de 3.96 dólares por libra durante 2021.
De acuerdo con Derrell Peel, profesor de economía agrícola de la Universidad Estatal de Oklahoma, expresó que no existen factores que sugieran que estos costos se reduzcan en un futuro cercano, incluso estima que estos continúen al alza en las próximas semanas.
El cierre del estrecho de Ormuz, un factor a considerar
Economistas estadounidenses prevén que el conflicto entre Estados Unidos-Israel contra Irán también tendrá repercusiones en esta inflación, debido al alza en el precio de los combustibles, el cual elevaría los costos de transporte.
David Ortega, economista agroalimentario de la Universidad Estatal de Michigan, expresó, “el aumento del precio del diésel va a afectar los costos de toda la cadena de suministro agroalimentaria, desde el funcionamiento de la cosechadora hasta el transporte del grano que necesitan los ganaderos, pasando por el transporte de los productos cárnicos procesados hasta la tienda”.
Mínimos históricos en el hato nacional
Pero la reducción del hato norteamericano es el principal factor del aumento de los precios de la carne. De acuerdo con datos del USDA, en enero de 2026 el número total de bovinos de engorde se ubicó en 28 millones de cabezas, la cifra más baja desde 1960.
Ortega señala que, ante esta reducción de animales, los ganaderos del país se han enfocado en la recuperación de los hatos mediante la reducción de la faena, con un enfoque en la reproducción y repoblación de los establos.
Fuente: Tomado de Ganadería.com


