De Carne 81

Menos ruido, más criterio

Al cierre de esta edición el presidente Petro anunció el freno total a las exportaciones de carne y animales vivos aduciendo que “inciden” en la poca oferta de carne y en su alto precio. Se le olvida al presidente que el sector genera varios miles de empleos que se verían afectados con esta medida, que la ganadería es parte importante del desarrollo rural y que por la exportación entran divisas que equilibran la balanza. Ya Argentina recorrió esta senda hace unos años y su hato cárnico se deterioró de manera importante dejando a muchos ganaderos quebrados.
Es loable querer llevar proteína animal a los platos de todos los colombianos. Pero, ¿sabrá el presidente cuáles factores intervienen en la formación del precio de la carne? ¿Habrá explorado otras causas de ese precio? Malas vías terciarias, insumos costosos, pobres parámetros productivos, contrabando de animales hacia los países vecinos, alta intermediación… ¿Qué pasará con los mercados que el país ha tardado años en construir para enviarles carne colombiana? Carneo, abigeato y sacrificio bovino clandestino entran en la ecuación de los problemas más urgentes de resolver de la cadena cárnica cuando se sabe que alrededor de 1,600.000 animales se sacrifican cada año en frigopotrero.
En las redes de la revista DeCARNE le tomamos el pulso al tema; extraemos algunos comentarios: “Las exportaciones de carne solo representan el 3% de la producción formal reportada en el país para el 2025… no genera la oferta para jalonar los precios hacia abajo”, dijo Carlos Roberto Patiño, gerente de Friogan, mientras que el ex viceministro de agricultura, Juan Gonzalo Botero, manifestó: “Las exportaciones de ganado en pie y de carne significan el 1,2% de inventario ganadero, no son representativos para afirmación del precio de la carne”. Agregó Botero que la tasa de extracción del país está en 16%; los expertos consideran que cuando esa tasa supera el 30% se impacta el precio. Estamos lejos. Es claro que no son las exportaciones las que impactan el precio de la carne y que el país debe trabajar para fortalecer los parámetros productivos para lograr mejor producción y sostenibilidad con todas sus aristas.
El país debería concentrarse, más bien, en establecer una ruta que lo lleve a la transformación sostenible de la ganadería con sistemas que no presionen, sino que privilegien los recursos naturales para establecer sinergias que favorecen a unos y otros, ganaderos y medio ambiente. Concentrarse en analizar los desafíos, caminos y oportunidades de la senda sostenible, incluyendo la trazabilidad con sus beneficios económicos y sanitarios, y así poder proyectar el crecimiento del sector.
Colombia necesita una política de Estado que guíe la transición de la ganadería hacia lo que el mundo y los consumidores están pidiendo, para que la carne llegue a más mesas de colombianos a precios razonables. Sobre todo, necesitamos más criterio y menos ruido.

Coordinadora de relatos

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